La situación que estamos viviendo es
horrible, hace muchas semanas que no veo a mis abuelos, mis tíos y tampoco a
mis primos.
Hace meses yo deseaba que no llegara la semana
de exámenes, hubiera preferido quedarme en casa jugando en vez de estudiar, esa
semana podría quedar con los amigos y no tener que estar estudiando economía,
penseque lo mejor que me podía pasar era no tener clases, después de dos meses
de trimestre se agotaban las energías y quedaba todavía el empujón más fuerte,
de repente llegó a Mérida la noticia de un virus nuevo que se había expandido
en China, recuerdo que se tomaba a broma el hecho de que llegara a España, yo,
junto con el equipo del periódico escolar decidimos preguntar a gente sobre su
opinión de la posibilidad de la llegada del coronavirus a España, como si fuera
una broma o una ilusión.
Pero el coronavirus llegó y creo que
nunca he deseado tanto la llegada de una semana de exámenes, realmente era
feliz, mi única preocupación eran los estudios, deseaba que llegara la noche
para visitar a mi abuela, darle un beso y hablar del día que tuvimos, llegar al
día siguiente y poder darle un abrazo a un amigo o el simple hecho de hablar
con él cara a cara me hacía pasar un buen rato, hace tiempo que eso no pasa,
los días son grises y largos, hecho de menos tener aquella vida sencilla que
tenía antes, tener preocupaciones y alegrías y poder dar un paseo cuando me
apeteciera, he aprendido a valorar lo que tenía.
Esto es un enlace hacia un artículo en
el que Jesús explica su punto de vista de la situación actual y cómo hecha de
menos su antigua vida y lo que antes creía desgracia, ahora lo ve como una
bendición.
https://medium.com/@jesusloplar/mi-familia-el-mayor-de-los-regalos-4de3596d7169
“Son en
estas épocas tan señaladas cuando uno siente la añoranza de estar con los
suyos, de estar con la familia, y más aún estando tan lejos”.
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