En la primera jornada del libro, se presenta a Un Don Álvaro misterioso, del cual no se sabe nada con exactitud, o no al menos las personas que hablan de él cundo lo ven pasar. Éstas discuten sobre a dónde se dirige el protagonista, intentando averiguar si va a ver a Doña Leonor. Es en la escena séptima donde consigue verla y trata de convencerla de fugarse, para desgracia de Don Álvaro aparece el padre de su amada, el marqués de Calatrava, el cual aparece con su espada para interrumpirles, en ese momento, Don Álvaro decide tirar su pistola en señal de rendición, la cual se disparó al golpearse contra el suelo y daño de gravedad al marqués que muere al poco tiempo.
En la obra se puede observar rasgos muy característicos del romanticismo, el que se observa primero, es el lenguaje retórico y grandilocuente que emplean personajes como Don Álavaro, un personaje rebelde, que anhela la libertad y que lucha por un amor imposible abocado al fracaso para ser feliz. Estos temas y tipos de personajes están muy presentes en la literatura romántica, un antihéroe misterioso al cual el destino vapulea que cumple todos los rasgos de Don Álvaro.
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